La iglesia de Nuestra Señora del Peral de Bogajo acogió la representación seguida con un silencio poco habitual, roto únicamente por la prolongada ovación que dedicó a los cinco intérpretes al finalizar la función. El mayor acierto de “Juan, el espíritu del amor” consiste en demostrar que la poesía de San Juan de la Cruz continúa hablando al hombre y a la mujer del siglo XXI.
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