La iglesia de la Asunción de Nuestra Señora de Robleda volvió a llenarse de aplausos para despedir con una larga ovación a los cinco intérpretes. Las felicitaciones a la salida reconocían la calidad artística del montaje, pero también el esfuerzo de quienes siguen acercando el teatro profesional a los pueblos de nuestra tierra. Quizá la representación dejó una enseñanza que va más allá del escenario. Igual que merece la pena conservar una iglesia, una tradición o un paisaje, también merece la pena cuidar las palabras heredadas de nuestros mayores como lo hacen en Robleda.
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